Luego de las excesivas y destructivas precipitaciones que se registraron en febrero que en algunos lugares superaron los 400 milímetros en una semana, el mes de marzo se ha comportado de forma normal en lo que respecta al clima. Sin embargo los efectos de aquellas intensas lluvias fueron variados en la zona:
- Pérdidas de cultivos sembrados: en algunos casos casi totales donde la semilla era cortada, o cercano al 30 % en cultivos de semilla entera.
- Pérdidas en cultivos de primavera: cercanos al 30-40 % de la producción original, debido a pudriciones húmedas. (los rendimientos antes de estas pérdidas superaban las 40 ton/ha)
- Lavado de nutrientes, erosión .
- Impedimentos para colmar algunos cultivos.
- Muerte de raíces y muerte prematura de cultivos de primavera tardía.
Si bien gran parte de la cosecha de los cultivos de primavera se encuentra almacenada, es un volumen que tiene un % más alto que otros años de descartes fundamentalmente por podredumbres provenientes del campo. Los cultivos de primavera tardía debieron atravesar condiciones totalmente adversas para su normal desarrollo, debido a las altas temperaturas que fueron en ascenso desde mediados de enero, con un pico en febrero; este factor sumado a las lluvias atrasaron la tuberización, disminuyó la velocidad de llenado y en algunos casos hubo cese del crecimiento (crecimiento secundario), hubo muerte de raíces y follaje, principalmente en suelos arenosos (se ‘apretaron’) con lo cual las perspectivas de rendimientos está cercanas a un 60 % de las de un año ‘normal’.
La situación actual indica que los cultivos en general de otoño están en buenas condiciones, exceptuando aquellos donde hubo pérdidas, pero los sembrados en marzo (un % cercano al 40 %) han completado su emergencia la cual es muy buena, el resultado final de estos cultivos en lo que respecta a rendimiento es bastante predecible, es decir rendimientos relativamente bajos por las condiciones que deberán atravesar (alta humedad relativa, menor insolación, menor temperatura). Se han realizado por término medio unos 2 riegos para suplementar las lluvias que han sido escasas durante el mes.
Es resaltable a esta altura y preocupante para el sector, la lamentable calidad de la semilla importada, en particular de algunos lotes de semilla proveniente de Canadá, que presentan niveles altos de sarnas, en particular sarna común, pudriciones y un % de virus más alto de lo normal. Desde ya hace por lo menos 2 zafras se viene repitiendo este fenómeno, que hacen que luego existan problemas graves de calidad en el producto final, ya que por un problema de costos los productores se ven ‘casi’ obligados a usar semilla proveniente de estos lotes en próximas siembras con el agravamiento del daño. Sin dudas, nuestra dependencia en relación al abastecimiento de semilla, la falta de efectivos controles por parte de nuestras oficinas FITOSANITARIAS y la falta de condiciones para producir semilla que seguramente existen en origen son la causante de estos problemas.
Ing.Agr. Alfonso Grela